Publicado 2 de octubre de 2026 en Mujer, Salud, TENA por Academia Tena


Si bien es cierto que la vida está marcada por cambios, hay una edad en donde son más notorios a nivel físico y emocional. El sangrado del ciclo menstrual se atrasa, después se adelanta, un día te despiertas con calor en mitad de la noche u otro te sientes irritable sin motivo claro… Y como en internet todo suena alarmante, es fácil llegar a la conclusión de que algo anda mal.
Sin embargo, nuestra tarea aquí es desmentirlo. Lo que estás viviendo tiene nombre, tiene explicación y les pasa a todas las mujeres. Se llama perimenopausia, y es simplemente el momento previo a la menopausia, cuando el cuerpo se prepara para dejar de tener períodos menstruales. Ni es una enfermedad, ni es el final de nada. Es una transición, y como toda transición, se lleva mucho mejor cuando entiendes qué está pasando.
Es la etapa de transición hacia la menopausia, y durante este periodo los niveles hormonales empiezan a cambiar de forma menos predecible. Hormonas como el estrógeno y la progesterona fluctúan y van disminuyendo de manera progresiva, y de ahí vienen buena parte de los cambios y síntomas de esta etapa.
Ese vaivén es la clave para entender por qué los síntomas van y vienen. No es que las hormonas caigan en línea recta, sino que suben y bajan de forma despareja, y por eso hay meses buenos y meses complicados sin que tú hayas hecho nada distinto. Con el tiempo, estos niveles descienden lo suficiente como para que el ciclo menstrual se detenga.
Estos tres términos se usan como si fueran lo mismo y no lo son. Vale la pena tenerlos claros:

Durante la perimenopausia la fertilidad disminuye, pero el embarazo sigue siendo posible mientras tengas períodos. Si no buscas quedar embarazada, hay que mantener el método anticonceptivo hasta cumplir los doce meses sin menstruación.
Puede que esta respuesta poco nos guste, pero realmente depende, y el rango es amplio.
Lo más habitual es notar las primeras señales, como los períodos irregulares, entre los 40 y los 49 años, pero algunas mujeres ya perciben cambios en su tercera década de vida y otras recién en la quinta. Por esto, no importa si estás en los 43 o 52 años, en ambos casos estás dentro de lo normal.
Hay factores que pueden adelantarla. En quienes fuman, la menopausia llega entre uno y dos años antes. También influyen los antecedentes familiares, los tratamientos contra el cáncer como la quimioterapia y la radioterapia pélvica, y algunas cirugías. A eso se suman ciertas condiciones de salud, como la enfermedad tiroidea o las enfermedades autoinmunes.
No vas a tener todos, y esa es la primera buena noticia. Algunos cambios son sutiles y otros más evidentes, y varían muchísimo de una mujer a otra.

Suele ser la primera señal. Como la ovulación se vuelve impredecible, el tiempo entre menstruaciones puede alargarse o acortarse, el flujo puede ser más ligero o abundante, y puedes saltarte algunos períodos.
Hay dos referencias que ayudan a ubicarte. Si la duración de tu ciclo varía constantemente, con una diferencia de siete días o más, probablemente estés en la perimenopausia temprana. Si pasan sesenta días o más entre un ciclo y otro, es probable que estés en la etapa final de ella.
Los bochornos, también llamados sofocos, son de los síntomas más conocidos y muchas mujeres los tienen durante esta etapa. Pueden variar bastante en intensidad, duración y frecuencia, así que no hay una experiencia única. Conviene apuntar que los niveles de estrógeno, como te lo contamos, comienzan a fluctuar y esto puede alterar el sistema del cerebro que regula la temperatura corporal. El resultado es que el cuerpo puede reaccionar ante pequeños cambios de temperatura como si necesitara enfriarse rápidamente, provocando esa sensación repentina de calor, sudoración y, en algunos casos, escalofríos que conocemos como bochornos.
Durante la perimenopausia pueden aparecer cambios en el estado de ánimo, irritabilidad y mayor riesgo de depresión, y son más probables si tienes antecedentes de cambios anímicos por causas hormonales, como el síndrome premenstrual o la depresión posparto, o si has tenido depresión o ansiedad antes.
Dicho esto, los cambios de ánimo también pueden deberse a otras cosas que nada tienen que ver con esta etapa. No todo lo que sientes a los 47 es hormonal.
Sobre el sueño, lo habitual es que los problemas para dormir se deban a los bochornos o la sudoración nocturna, pero pueden presentarse cambios en los patrones de sueño incluso sin ellos, así que si duermes mal y no tienes calores, puede ser el resultado de otros cambios hormonales.
Acá conviene ser precisos para no repetir mitos. Lo que sí está documentado es que, al bajar el estrógeno, empiezas a perder el tejido óseo más rápido de lo que lo repones, lo que aumenta el riesgo de osteoporosis. También pueden cambiar tus niveles de colesterol, con un alza del colesterol malo y una baja del bueno, lo que eleva el riesgo cardiovascular. Ambas cosas pueden no notarse, y por eso importan los controles médicos.
En cuanto a la piel y las articulaciones, la explicación pasa por el colágeno. Los estrógenos protegen su producción, así que cuando bajan, la piel pierde grosor y elasticidad y las articulaciones pueden volverse más rígidas, sobre todo en las mañanas.

Este es uno de los síntomas que, sin los productos adecuados, puede cambiar más tu rutina diaria.
A medida que bajan los niveles de estrógeno, los tejidos vaginales se vuelven más secos y menos elásticos. Esa sequedad puede causar ardor al orinar incluso sin infección, y aumentar la probabilidad de infecciones urinarias o vaginales. Además, puedes tener escapes de orina con más frecuencia, necesitar ir al baño más seguido o sentir una urgencia más intensa de hacerlo.
Es decir, ese goteo al reírte fuerte o al toser no apareció porque estés envejeciendo mal. Apareció porque los tejidos que sostienen la vejiga están respondiendo a un cambio hormonal concreto. Y como todo lo demás en esta etapa, tiene manejo.
Por esto desarrollamos la línea TENA Discreet especialmente para mujeres, con la tecnología, flexibilidad y discreción necesarias para seguir disfrutando cualquier momento del día. Tú eliges según cuánto pierdas:
Es importante que sepas que cuando aparecen los primeros goteos, lo natural es echar mano de la toalla o el protector que ya conoces de toda la vida. El problema es que los productos para la menstruación no cumplen la misma función que los productos para la incontinencia. Son categorías distintas porque atienden necesidades distintas y absorben flujos distintos.
Un detalle que hace la diferencia en esta etapa es la tecnología Duo Absorb de nuestra línea Discreet, que responde tanto a los goteos de orina como al flujo vaginal. En la perimenopausia ambas cosas suelen convivir, y tener un solo producto que se ocupe de los dos simplifica bastante la vida.
La distinción es sencilla y depende de la edad. La menopausia es una etapa natural de la vida que en algunas mujeres se presenta antes que en otras, y puede comenzar temprano, antes de los 40 años o entre los 40 y los 45.
Cuando ocurre antes de los 40 años, hablamos de menopausia temprana o precoz. La diferencia con la perimenopausia es que en esta última todavía hay menstruaciones, aunque irregulares. Si dejaste de menstruar por completo y tienes menos de 45 años, esa es una conversación que corresponde tener con tu médico, no con internet, ya que puedes presentar menopausia precoz.
Algunas mujeres consultan por sus síntomas y otras simplemente los toleran o no les molestan. Como los cambios pueden ser sutiles y aparecer despacio, es posible que ni siquiera los relaciones con esta etapa. La regla es simple: si algún síntoma te incomoda, consulta.

Y hay señales que sí conviene revisar sin esperar:
Estas situaciones pueden indicar algún problema de salud reproductiva que necesita diagnóstico, así que no es para alarmarse pero sí para agendar la cita.
Nada de esto requiere cambiar tu vida entera. Son ajustes chicos que suman:
Recuerda, la perimenopausia no es un problema que haya que resolver, es una etapa que hay que atravesar con buena información y las herramientas correctas. Tu cuerpo está cambiando, sí, pero también, con las decisiones correctas, sigues teniendo el control sobre él.
https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/perimenopause/symptoms-causes/syc-20354666
https://femenineflow.com/blog/colageno-menopausia-beneficios/
https://www.doctronic.ai/blog/perimenopause-hot-flashes-explained/